jueves, 26 de febrero de 2009

HIMNOS

http://www.youtube.com/watch?v=N1uTrIJCAOU
Sálvase quien pueda VETUSTA MORLA

A mi esta canción me dá vida (por contradictorio que pueda parecer) y quizás añadirlo a título generacional sea mucho decir, no sea decir suficiente. Pero si la música va a hacerme saltar, mejor que lo haga irremediablemente y que lo pueda hacer bien en castellano (me gusta el ruido del motor).
¿O será que estoy poco ocurrente?
¡Cronopio cronopio cronopio!

martes, 17 de febrero de 2009

ESOS OBJETOS VERDES Y HÚMEDOS

Historias de cronópios y de famas, J. Cortázar
LA FOTO SALIÓ MOVIDA

"Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles."

viernes, 13 de febrero de 2009

NO HANNA, NO TE VAYAS


Nos iremos a Texas, a vivir en la verdad (El Hombre de Kentucky)

Burt Lancaster reía en el reverso tecnicolor
un cronopio se afanaba en buscar la puerta de la calle
yo conseguí dejar de fumar ese día, apreté los párpados

el hombre del tiempo decidió cambiar las luces de neón
Dijo:
"ciudad errante"

Una nube, dibujo de un niño a lápiz, barullo de carboncillo
cae
sobre nosotros
delante

Nuestros zapatos funambulistas del sueño
para fortuna del día
que comenzaba entonces

- Se los voy a descontar pero en general los tratados se pasan con tarjeta o no se pasan, se lo digo amablemente para que lo sepa y lo tenga en cuenta, a pesar de esta vez la última.

- Pues gracias entonces.

- Te doy el cambio de vuelta.

- Me lo guardo aquí delante y tienes paciencia conmigo que soy un poco torpe y luego lo pierdo todo y me voy silvando, ¿lo ves? Dejándote esa sonrisa natural.

martes, 10 de febrero de 2009

TE LO VOY A CONTAR



Tomaría tantos apuntes que ni el mismísimo gobernador podría creerlo. Así fue como dio inicio a su presentación. Éramos muchos más en aquel antro, y añadió: pero no será necesario. Me llamo Marcos, soy de Alcorcón y puestos a contarles, les diré también que tengo dieciocho años y que no voy a caerles bien. Sólo hay dos cosas que entiendo menos que al género humano, una es mi padre y la otra acabo de olvidarlo. Desabrochó los botones de su chaqueta beige y el silencio pesó más sobre nosotros que toda esa mugre acumulada debajo de las alfombras del habitáculo. Luego de levantar la cabeza como para mirar, se acomodó contra el respaldo.
La rubia teñida que presidía el comité de desahuciados sonrió ampliamente. Bueno, Marcos, ha sido una presentación imponente, quise imaginarla, pero se limitó a darle la bienvenida y a pasar al siguiente. Lo que quedaba de entrevista auguraba para él un mal trago, lo que no sabía era que la vida le tenía aún reservados tantos más momentos de tristeza y alegría, no fue despedido esa mañana. Tampoco hubieron más dudas ni preguntas después de las mías y alguna otra de una mujer ansiosa por salir en la foto, era mayor y se le notaba el cansancio.
Fuimos encomiados con jolgorio suficiente a practicar el guión en casa con quien fuera que tuviéramos al lado, en el mejor de los casos, llegando a resultar nosotros unos plastas estupendos y ellos los clientes más salados. ¡Dios mío! Pensé.
Salimos de allí a los ascensores de la quinta planta, creo que mantuve la compostura en toda aquella larga agonía y que le había caído bien a la rubia. Al fin y al cabo, no tenía nada en su contra y respetaba su trabajo, una mierda, al fin y al cabo. Me olvidé de Marcos, como todos en las siguientes quince horas, y terminé hablando sin ganas con María, que decía más sandeces que un zopenco que ya no tendría a su lado. No la comprendía, ella a mi tampoco. Bajé al andén y no quise mirar hacia la otra línea, donde estaba el resto del grupo improvisado, debía olvidarlo enseguida y ser más lista y no hablar demasiado. No me desmayé allí mismo, pero un enorme llanto se me acumulaba en el epicentro de los ojos y fui todo el camino mirando al suelo o hacia cualquier otro sitio que igual daba porque no podía encontrarlo.
Al llegar a casa caí en la cuenta de que me había olvidado de comprar el pan. Bajé a la calle y en la plaza había dos chicos sentados. Me llamó la atención el aspecto de la chica, parecía una nube violeta peinando la copa de los árboles en un atardecer. El chico actuaba de forma desagradable, llevaba una camisita de rayas azules pero su voz era grave, no podía esconder una tremebunda frustración con la vida y se le crisparon los dientes cuando ella miró hacia otra parte. Ya pasó hace tiempo, le decía, hace veinte años. Yo soy biólogo y mira, sabía que de eso no encontraría trabajo. Así que … rió. ¿Cómo fue? Le preguntó ella. Trabajé en prácticas, contestó.
Pasé a su lado sin ser vista, no me interesaba nada saber de aquel chico, es más, hubiera tratado de ignorar su presencia en cualquier caso, pero la chica parecía agradable y tranquila.
Cuando volví a entrar en el portal, salió un perro corriendo de la nada y me arañó la pierna efusivamente, llevaba leotardos y me dolió un poco. Detrás apareció su dueña que le regañó con tanto cariño que entendí fácilmente que en realidad se dirigía a mi. Me acordé de Marcos … olvidado entre tanta maravilla. Me preguntaron qué tal me había ido el día, respondí con evasivas: Mañana empiezo de comercial en Delicias.

domingo, 8 de febrero de 2009

LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA



Comenzó hace un año y once meses. Nos conocimos en un curso para opositores de biblioteconomía. Él lo dejó a los dos meses, yo lo hice a los tres. No nos fue mal del todo, terminamos cogiendo algunos bártulos que recolocamos en una casita de la Sierra donde el frío era lo de menos y las montañas y el cielo lo de más.
Yo escribía algo parecido a unos artículos y él terminó las clases que daba en un Taller de Empleo. Éramos una (casi) familia feliz. A veces discutía con él porque no limpiaba nada y otras él escuchaba mis interminables historias sobre ratoncillos de campo y gatos mentecatos.

Una noche T. soñó con un ratón muy gracioso y pequeño de color grisáceo. Ese mismo anochecer yo soñaba con una rata asquerosa que estaba debajo de los muebles de la cocina. Nala dormía y Gudulina jugaba.
Al día siguiente eché a correr. T. logró alcanzarme con su bicicleta de segunda mano a la entrada del pueblo.
Volvimos a la misma casa al mismo viejo y sucio barrio y nos pusimos en serio a odiar. ¡cruch crack! ¡plam! Se rompió algún que otro plato en esta parte, la más triste, de la que todo el mundo sabe y nadie quiere hablar. Yo tampoco. Sólo diré que hice trocitos un billete de Diez y esparcí frente a él los pedazos rasgados.

Pasado el tiempo quedamos en un sitio conocido, pero volvió a ponerse antipático y decidida a devolverle con la misma moneda otra vez, lo conseguí ésta.
Ahora ya no discutimos, eso también lo he conseguido. Me levanto cada día más triste y sola pero no necesito buscarme el rostro frente al espejo para intentar recordar.

ZOMBIES



Ayer en Felipe II se congregaron unos cuantos zoombies y muchos más que queríamos fotografiarlos. ¿Motivo? No les preguntamos no fueran a morder ... Esta es mi preferida, tal cual la tomé porque aunque estamos en la Mir no tenemos tecnología de la Nasa.
Tiempo después de ver a aquel que creí pintado de negro sobre el que se arremolinaban muchedumbres, me preguntaron que si había visto al doble de Obama ... ¿son las cosas de la vida, son las cosas del querer? Yo no lo sé.

sábado, 7 de febrero de 2009








Invite me to the seven seas like some seasick man

You will do whatever you please and Ill do whatever I can

Beck, Lord only Knows

ANTIGUO LUTO ERRÁTICO



Ideas claras … pequeños retales, pedazos de cristales rotos vagan por el universo. Quien pretenda unirlos, pretende una tarea imposible. Nadie puede.
Un campo de amapolas, así es el mundo hoy frente a mis ojos. Retales brillantes son las amapolas.

“Yo venía de una tierra de colores“. Dijo ella.

Era así porque tú pudiste verlo como tal.
A mi la tierra, hace tiempo que venía intentando tragarme. De ahí el liarlo todo, supongo, para decirle: no vas a pillarme, porque ya no estoy ahí.
Sí, el dolor era tan grande …

Que conseguía tragarte mientras tú tragabas barro.

Sí, un dolor inconmensurable invalidado por esa declaración de sencillez tan tuya.

Ya, bueno, y toda la tristeza … ¿qué pasó con ella?
Un momento, yo había empezado a hablarte de las amapolas … y ahora se me ha ido el hilo y no se cómo seguir. Quizás no sea sólo el cansancio, o quizás éste hace que el ánimo también decaiga y que parezca que las ideas claras no merecen la pena. Dos reales en ideas claras, ¿para qué si da igual, si todo va a seguir igual?

A lo mejor algo cambia en ti.

Ya, será eso, que no quiero cambiar. Quiero seguir en mi mundo conectando mis amapolas por cables de alta tensión, todo un alumbrado público. ¡Ja! La propiedad es un problema. Creo que soy egoísta.

Podría ser. Pero todavía no me has explicado qué sucedió después, ¿qué pasó con toda esa pena?

La pena total sí, se fue. Tras la hipnosis el hipocampo se destruyó y con su pérdida volvió cierta normalidad. No sé, a veces parece que es una pena ancestral, que hubiese estado siempre ahí y que finalmente, sólo subyace, no desaparece.

¿El qué?

No pierdes turno, ¿verdad? Lo siento, no es tan fácil. Ni yo lo sé con certeza. Sí, existieron momentos oscuros que tejieron su maraña, pero lo que no sé es si podría haberse evitado o no. Puede que ya estuvieran antes en mi, ya sabes, como una extraña herencia “genética”.

Pero no quieres hablar de ello todavía.

Creo que voy a llorar, y mucho, si pienso en todo eso. Aún duelen, como fantasmas de otros fantasmas, más todavía de esa forma. Si les dejo marchar, si les dejo ir, ¿qué será de ellos? A nadie le gustan los fantasmas.

Sin embargo, la mayor parte de la gente convive con ellos a diario. Por eso mismo sería conveniente que lo hicieras, que pensaras sobre el tema si tú quieres.

¿Y cómo empiezo?

No lo sé … ¿Te gustaría que te diera alguna idea? Bueno, no se si funcionará, igualmente, cierra los ojos.

Espera, me están dando ganas de retroceder.

Venga, no te eches atrás tan pronto, que esto sólo es el principio.

Lo sé. Pero vuelve a hacerse tarde, como para el Conejo Blanco … Mi persistencia con el pasado. Es que no logro entender ciertas cosas o es que sigo añorando su calor rancio. Qué frío hace aquí, estoy congelada. Sí, a veces, pienso que lo vuelvo a hacer, sobre todo, porque me gusta no decirlo. ¿Entiendes a lo que me refiero? A veces preferiría no decírmelo ni siquiera a mi. Perdería la gracia, ¿no piensas tú lo mismo?

Bueno, te comprendo, no quieres desvelar el misterio, sólo rozarlo y deleitarte morosamente en su secreto de seda … entonces sientes que envuelve también al mundo, pero para ser más fuerte pretende la realidad y empieza a envolverte a ti también. ¿No podría tratarse de una trampa?

¿Una trampa?

Sí, una defensa.

¿A qué?

Contra la vulgaridad. Creo que piensas que las cosas se vuelven vulgares si encontramos las palabras.

Sí, así es.

Si una explicación derrota la fantasía.

Pienso que pierde interés.

Y quizás estés en lo cierto. ¿Pero a quién le interesan las explicaciones? Ninguna explicación puede derrotar los sueños si se tratan de sueños de verdad.

No te entiendo … ¿Cómo puede ser mejor si deja de ser un juego, si deja de divertirte? No, va a volverse gris, un gris sin azul, nada especial, como el plomo. ¡Yo no quiero eso!

Supongo, puede que la paciencia tampoco sea una de mis virtudes, no es fácil mantener la calma. A veces parece que el tiempo fuera a desaparecer, pero no lo hace. Ni una cosa ni la otra. Ni nos libera, ni nos ata … ese desconocido que rodea nuestras muñecas con gracia suficiente, ¿no crees?

Sí, y a veces a él también se le olvida y sigue andando como si nada. Soy yo quien se para y se avejenta contando las canas del saltamontes que estaba debajo de la almohada. ¿Podríamos cambiar las huellas del camino? Hace días que no salgo a la calle y me gustaría que el sol besase mis propias canas celestes.

Creo que en esa fecha dejaban que los días se marcharan con cada puesta de sol. No pisaban la escuela, se olvidaron de lo aprendido y todo era amanecer en brazos de un tiempo insospechable. Casi puedo verles en aquel recodo. Parecen dos excursionistas que han parado a descansar a la sombra de su árbol, supongo que siguen hablando del color de las nubes y del sonido de la estrella fugaz que vieron pasar la noche pasada.

¿Crees que debería dejar aquí esta vieja maleta? Aún la tengo cariño pero está llena cachivaches.

A ver … vaya … mira que gorrito tan gracioso.

Sí, a mi también me gusta. ¿Y este chubasquero? Vale, vale … lo dejo.

¿Cómo era aquello de que la necesidad no hace buenos aliados?

¿Lo de que no me gustaba que me dijeras que me necesitabas?

Supongo, ¿sigues pensando lo mismo?

Quería que me eligieras, no creía en esas frases hechas. Sólo era una cuestión de perspectiva. Ese tipo de expresiones me siguen asustando. Creo que la necesidad nos hace egoístas. Prefería que me deseases todo lo que pudieras, eso lo entendería mejor.

¿Es que tú no necesitas a nadie?

(Vaya pregunta … ¿respondo?)
Seguramente necesitaba a la gente más que tú. Por otra parte, empiezo a creer más en la verdadera necesidad de independencia. Aunque sigue habiendo lazos que no deberían arrastrarme presa de un humor de perros. Ese es un tiempo crucial. Luego me doy cuenta de que sólo es cuestión de personalidad y mi mano recupera su equilibrio. Pretender que es una tragedia forma parte del engaño. Llegará un día en el que la mitomanía sólo cave su propia tumba.