martes, 29 de diciembre de 2009

CAMPANA SOBRE CAMPANA Y SOBRE CAMPANA, UNA




Y hoy que no deja de llover... Me apetecería estar en una pradera de verde hierba, secada por el sol radiante esta humedad: extender las piernas boca arriba, cerrar los ojos y soñar despierta con el cálido astro como si estuviese en mi interior mientras todo lo demás se llena de una paz esplendorosa y extensa.

Ven.

En las bestias, el largo aullido de la noche
aletargado en las cabernas

brota

mas después cesa
y parece no haber existido jamás.

martes, 15 de diciembre de 2009

ĜIS !



Te has fijado en la banderita???

http://techlosofy.com/ll-zamenhof/


Si los aires son gélidos

tus besos serán como estalactitas.

(Anónimo)


*Poner la entonación adecuada, es decir, la que cada uno quiera.

domingo, 13 de diciembre de 2009

sábado, 12 de diciembre de 2009

CADA VEZ MÁS POBRES


"Más allá de los volcanes" (Mir, Vitoria-Gasteiz 2009)

Sería todo más fácil si lo hiciera
pero yo no creo en Dios.

Sería más sencillo subir las escaleras si lo hiciera
pero ya no creo en vos.

Todo cambiaría como nunca lo ha hecho antes
bajar las escaleras y salir
cuatro meses y seis días encerrados
mirando películas de acción.

Creo que todo lo que ha pasado ha sido culpa mía
aunque yo no creo que ... ¿Hace falta seguir mirando a través?

I. Cariño, tengo preparadas las maletas
he comprado un billete de avión, me marcho lejos
donde nadie sepa de nosotros.

Todavía no tengo del todo claro porqué lo hago
son las lunas y los soles colgados de ese freno
las que me empujan a coger ese vuelo.

II. Ayer conocí a alguien que dice conocerte.
Es un hombre muy delgado que fuma en pipa y bebe chinchón,
me contó que os llevabais muy bien cuando vivías en este lago.

Estuve tomando café con él y dice que le gustaría volver a verte,
hablar de los viejos tiempos,
pero añadió después que eso ya ha pasado.

No lo he entendido
nunca me contaste que habías vivido en Canadá.

Me habló también de otro viejo amigo vuestro, un tal Tomás.
Me pasaré por su tienda en la calle Oeste esta misma tarde.

III. Estoy subida en una de sus alfombras
vuelvo a casa cantando los días y las noches
haciéndome preguntas tontas que ahora no consigo recordar.

Estoy impaciente por llegar y que me cuentes que has estado haciendo
cuántas noches has salido, a quién has conocido durante todo este tiempo.

Se que te veré cambiado, yo tampoco soy la misma.
No he dejado de fumar.

IV. Una noche, estando en Quebec, soñé contigo:
estabas sentado tejiendo una alfombra muy larga
llenando la ventana de estrellas amarillas con sabor a limón.

Eras feliz. No pude evitar llorar,
pero en este caso no era lo mismo
porque lloraba de felicidad por ti
sabiendo que no necesitabas volver a recordar
todo aquello que, como dijo tu amigo,
ha pasado ya.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA LUNA DEVUELVE TU CALOR



Cada noche abríamos de par en par las puertas del balcón. Nos sentábamos allí como dos gatos callejeros a mirar la luna bajo las estrellas y nos entreteníamos contando todos sus lunares, buscando los cráteres que surcan su pálido rostro llenos de oscura profundidad. Dibujábamos sobrenaturales rasgos suyos sobre el papel de la pared.
 
De vez en cuando, nos dábamos la vuelta para recordar la habitación que se había vuelto magia blanquecina, somnolienta vanidad. Porque los objetos descansan cuando duermen y vibran tocados por la luz lunar. El sol ronroneaba dormido y sólo quedaba aquel reflejo de su resplandor. 

Unicamente unas palabras tuyas me sacaron de aquella ensoñación. Prefiero la luna- dijiste, ahora te recuerdo, siempre has estado a mi lado, junto a estos rayos de luna azul.

Sí, llegamos a la luna. Cada gesto escondido tras un velo de nube se cruzaba en su camino y eran pequeños lunares en nuestra sopa de lluvia. Todas esas resbaladizas motitas de pasta cayendo entre el caldo en nuestro plato ... ¿Las contaste? 

Por un instante creí que no, que contar había dejado de ser eso. Creí que lo de menos había sido querernos, que no haber conseguido continuar había sido lo de más. Prometo no volver a hacer más preguntas, prometo no volverte a preguntar: ¿Es eso la luna?

jueves, 3 de diciembre de 2009

LA MUJER, EL HOMBRE Y EL PÁJARO

Hubo un tiempo (porque siempre hay un tiempo) en que el mundo de los cuentos andaba patas arriba. Sucedió entonces que todos los colores del espectro lumínico que habían ido acumulándose en cada centímetro de tierra sobre la que habían posado los pasos todos esos personajes de ficción magníficos, como una mariposa blanca que se multiplica en cada agitar de sus alas, se reflejaron con el mismo fulgor con el que habían vivido todas esas breves e intensas vidas de niño-recién-nacido en cada palabra que extiende sus brazos hacia la siguiente coma, hacia el siguiente punto y seguido, en toda exclamación.
 
El cielo se tiñó con el azul marino, el amarillo del membrillo, la blancura nevada de las cumbres heladas por el frío. Y todos los colores fueron Uno. Dicen que Uno no es solo Uno, que si no coges la manzana que madura con el sol del verano solo ves al tigre y al cocodrilo debajo. 

En ese cuento hay un niño, que era un niño-pájaro, y habían un hombre que recordaba las hojitas de abedul y una mujer cascada que era de algodón mullido como un fruto carnoso que se quiere morder impaciente mientras el hombre-árbol piensa en otra cosa que es extender de ramas hacia lugares más altos como el cielo azul.

Parece una bella historia, y lo es. El niño pájaro quería echar raíces como su papá el abedul-hombre-abedul en un prado lejano de colinas ondulas que le recordaban la calidez mullida de su madre-fruto-algodón. Sobre sus cabezas, los colores celestiales se juntaban tanto que terminaron delimitándose entre formas geométricas que formaban un puzzle de dimensiones tan extensas como inescrutables hasta terminar solapadas en asterisco lejos de la amabilidad de un contorno de nubes redondeadas.

Duras heladas hechas de grueso granizo cayeron sobre las copas robustas de sus troncos menos el suyo, fino tronco de hilo-pestaña. Lejos de Niño-Pájaro estaba todavía el suelo surcado de pasos de colores fugitivos escapados de las chispas  que en la fragua forjó el herrero curtido. ¿Por qué un niño-pájaro mira hacia el cielo? ¿Por qué sólo el tonto mira el dedo que señala? Joven pájaro-niño quiere volar y cielo no devuelve los colores del cielo. ¿Por qué será que el cielo del niño-pájaro refleja los colores de la tierra en la que creció? El cielo solo debería ser cielo para volar-, pensaba él.

Niño-Pájaro creció y conoció a un artista al que llamaban Kandisky y le mostró una pintura que rozaba apenas un dolor. En él, las montañas eran cielo y cielo era poco lo demás.
 
- Puede que el espacio vacío nos indique su posición- le dijo un día. 

El niño no acertaba a entender cómo si todo en medio estaba vacío, lo de alrededor podía ser. 

- Puede -dijo él, que los pájaros no aprendan a volar entre un surco vacío. Arriba y abajo está todo lleno, fíjate -continuó. Es del todo poco probable que el cielo pueda reflejar nada, el sol ilumina en lo alto sobre etéreas nubes transparentes de algodón. A través de ellas se filtra su calor que inmoviliza los árboles de la llanura, los colores del espectro se fraccionan en dulces rayos multicolores cuando chocan contra aquellos para volver. Pero el cielo continúa despejado, así es su figura ... Un niño-pájaro puede volar sobre aquella, si no vuelve la mirada sobre él.

Y esto fue lo que pájaro-niño-pájaro le contestó a Kandinsky el pintor abstracto.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

MIR O EL VIAJE A PEKÍN

Hace días que no leo, no puedo dejar de escribir… en esto que parece una página en blanco. Todo se vuelve gris y no quiero todavía saber cómo haré para salir o decidir. Quedan muchos días para llegar.

Cogí tu mano y un abrigo que resultó ser poco más de lo que necesitaba, y sólo ese momento en el que todo parece confluir podrá recordarnos en este sitio, donde hemos vivido… Cuatro años ya: si Yo no soy Stiller, si tú no eres quién dices ser, todo será distinto, ya ni me acuerdo de lo que quise ser.

Aprender lo que no está dicho, lo que está por venir es como ir a ver al especialista y pedirle que te eche el tarot. Los días, simplemente, rozan nuestras almas y casi caminan por nuestras venas, están entrando al corazón.

jueves, 26 de noviembre de 2009

AZUL

Azul no es un color, azul es un Apellido. Tiene formas inexplicables y adopta todo tipo de sonidos. ¿Triste? Triste es el Azul, dicen ... ¿Y el rojo? ¿Es que no es más triste el rojo? Saber que te vas porque no quieres llegar es todo rojo. Y es más triste que intentar llamar a la puerta de tu casa bajo un chaparrón, saber que no quieres abrir. Eso sí que es triste, y pena.

Solo hay algo que me gusta más que el Azul. Estocolmo. Y su metro escondido en las profundidades de un día muy Azul.

Claro, que también está el naranja el amarillo el verde el blanco el violeta el marrón el negro ... El naranja el amarillo el verde el blanco.

Y el Azul.

sábado, 21 de noviembre de 2009

ES TIEMPO DE VIAJAR... A OTRO LUGAR

Te levantaste temprano, era sábado pero tenías que ir a trabajar. Así eran aquí los sábados, y los domingos; los habías tenido todos libres en otro sitio pero dejaron de tener sentido y dispusiste todos los preparativos para viajar.

Muchas veces ni siquiera me daba cuenta de que te habías ido hasta que por fin me despertaba y veía que tu cama estaba vacía. Puede parecer poco conocer a una o dos personas cuando viajas pero a veces es más que suficiente, o así debería de ser. Quizás el motivo de tu partida había sido muy triste, pero no huías, eso me gustaba de ti. Caminábamos juntas hasta el museo o hasta el cine y siempre lo pasamos bien llevando esa vida tranquila.

Pronto, demasiado pronto, empecé a sentir la falta de sentido en todo lo que me rodeaba y sobre todo, dentro de mi. Sabía que estaba huyendo y que de esa forma no podía terminar bien. El dolor que me producía vivir en mi ciudad me había empujado a marcharme también, porque allí no encontraba la salida. A veces, los cambios son tan necesarios como difíciles de entender. 

Hasta ahora, todo en aquella otra ciudad a la que había llegado, simplemente podía seguir sucediendo hasta el infinito dejando pasar el tiempo, pero volvía a no saber porqué había venido. Un error, un retraso en el pago, precipitó las cosas y tuve que dejar la Casa de las Chimeneas Rojas y trasladarme. No se porqué también dejé el trabajo. Creo que no me sentía del todo mal con aquello, pero no supe conservar lo que le podía haber dado el pequeño pero justo aliento.

Así fue como me fui. Seguí haciéndote visitas de vez en cuando y ahora compartías piso con una chica rusa que, a parte de ser rusa, te caía bastante mal. Estoy segura de que seguías sin hacer ruido al despertarte. Ella, sin embargo, cerraba los cajones con toda su fuerza que debía de ser la suficiente para despertarte y ponerte de mal humor ... Así que terminaste viendo en aquella chica la actitud irrespetuosa de unos invasores bárbaros, tú también eras un poco complicada, me parece, y eras todo lo amable que podías ser con ella, es decir, nada. Ahora no lo veo mal del todo, hacías bien, te caía mal y no perdías el tiempo en disimularlo, tú lo hacías bien.

Llegaron las navidades y con ellas la Noche Vieja. Tuve que ir a buscarte porque pensabas quedarte en casa y cenar a solas. Cogí la bicicleta que me había regalado el anterior compañero de la casa en la que ahora vivía y te fui a buscar. No querías venir sola y yo quería pasar contigo la noche vieja. Esperé a que te prepararas y ya allí, en mi nueva casa, nos juntamos un montón de gente, pero yo me sentía incomprendida entre tanto barullo. Algunas de aquellas personas eran intrusivas y condescendientes al mismo tiempo y eso nunca lo he soportado. Pensaba: al final una gilipollez lo va a terminar estropeando todo. Allí estuvimos, también con Leo. No se si te acordarás, pero a mi también me caía muy bien ¿Por qué me caerían mal todos los demás? Tampoco es muy normal.

Había una chica, que como yo, había llegado más tarde al piso en el que todos los demás eran del mismo país natal. Hizo verdaderos esfuerzos por conocerme, pero cuanto más esfuerzo hacía, más me costaba a mi que nos lleváramos bien (aunque un poco sí lo hacíamos) y me preguntaba: ¿por qué forzaremos a veces tanto la situación? Así de amargada estaba ... 

En esa casa convivíamos ocho personas (y no me olvido de ninguno de nosotros) que estaban lejos de sus respectivas casas y era bastante complicado. El primer día que me instalé allí y les fui conociendo, algunos me contaron que tenían problemas con la mantequilla, con el frigorífico ... Bufff, mal principio para mi que sólo quería que me dejaran en paz.

En esa época conociste a un chico que te gustaba mucho y empezamos a distanciarnos, aunque yo no sabía que estabas con él. Os vi un día por casualidad y reaccionaste de una forma que a mi me pareció un poco extraña, a penas me lo presentaste. Después, justo el día antes de irte me contaste algunas cosas que lo pudieron explicar. Lo sentí por vosotros, pero así eran las cosas, me explicaste, te daba rabia pero lo comprendías, no podías cambiar esa realidad.

Ahora llega la peor parte, el principio de un final y el comienzo de mi verdadero odio hacia mi misma y el resto de la "humanidad". Un día, volvía a nuestra casa, te ibas, no tenías más remedio, tu visado se extinguía (maldito visado). Me llamaste unas cuantas veces pero yo estaba tan triste que a penas tenía ganas de quedar ya. 

Quedamos en el cine de antaño, al que a las dos nos encantaba ir. Vimos una película muy triste sobre Sylvia Plat y su vida; cuando salimos te conté lo que me estaba pasando, me miraste asustada, dijiste: ¿qué te están haciendo en esa casa, Tereshkova? De vuelta, te conté que me había cogido un libro de Ivan Klimma, uno de tus escritores preferidos junto a Kundera, que también era el mío. Decidí que me iría de esa casa en la que ahora intentaba sobrevivir. Había dejado de fumar hachís.

Estando en nuestra habitación-salón-comedor, llamaron al telefonillo -es sorprendente la capacidad tan inoportuna con la que pueden, a veces, llegar a sucederse los acontecimientos cotidianos-. Era la "dueña" del piso, me dio un vuelco el corazón: la misma que me había echado de allí meses antes. No estaba capacitada para soportar tantos reveses -qué la den, realmente era bastante despiadada, el piso ni siquiera era suyo, se lo cedía el gobierno ... GRrug-. Esa horrible chica-cruel se sentó a nuestro lado y estuvo hablando un buen rato contigo, todo el que quiso y un poquito más; claro, es que dejabas el piso y ella era cordial. Dijiste que no me pusiera así, que Ling no era tan mala, que ni mucho menos lo hacía intencionadamente. Puse cara de cordero degollado -que desaparezca de aquí, por favor, de la casa que nos alquiló y de la que me echó y en la que ahora se sienta como si nada-. Sí, finalmente se fue, pero tuvimos que hacernos una foto con ella en la entrada, eso sí que no se lo perdono.

Me diste un regalo de despedida. Me encantó, tenías esos detalles. Decidimos que dejaríamos allí colgados los dibujos que yo había hecho, en las mismas paredes que habían cobijado a otras personas y que lo seguirían haciendo de ahora en adelante. Insistí en que te llevaras uno por lo menos, el de esa viejecita que decías que te gustaba tanto y que había pintado con colores pastel.

A la mañana siguiente te acompañé a la parada de autobuses, te ayudé a llevar todas tus cosas. El autobús no tardó mucho en llegar. Cuando estuviste ya sentada dentro, dibujaste con el índice una lágrima imaginaria que bajaba por tu mejilla, yo también lloro- querías decir. Sabía que a partir de ese momento estaba completamente sola en aquella ciudad de un país lejano que me parecía de enormes dimensiones para mi, todo él rodeado por frías agua submarinas.

Cumplí mi triste promesa, me trasladé a una habitación en las afueras. Mis compañeros de piso no entendieron porqué me iba de ese modo, dos de las chicas con las que había vivido se quedaron preocupadas. Ahora me arrepiento de haberme ido de allí así, pero en aquel momento, no vi otra salida, de nuevo. Huir. 

Nunca me gustaron las despedidas, ahora me doy cuenta. Hasta ese momento, poco antes, cuando me despedí de mi amiga, había estado intentando a toda costa evitar todo tipo de despedidas, qué malo eso de evitar lo inevitable ...

Tampoco me despedí de los demás compañeros de piso. Y allí, en una habitación alquilada en el culo del mundo y de la ciudad, busqué un trabajo otra vez; trabajo  que dejé poco antes de descender del todo hasta el penúltimo (peor que último) infierno: una playa en la que jamás había estado antes y que estaba a dos pasos de mi actual casa. Me recogió un coche de policía que me llevó a comisaría, detenida. Pronto me vino a buscar la compañera de piso que tanto se había esforzado en que nos lleváramos bien, prácticamente no recuerdo cómo volví a aquella casa en la que había empezado todo aquello.

A la mañana siguiente, me acompañaron a un hospital que no había visto en toda mi vida y del que me trasladaron (en ambulancia) a otro más adecuado hasta que me vinieron a recoger. Ya de regreso, pasé casi un mes en una clínica, y desperté allí mismo en un infierno diferente, más vacío si cabe, un poco menos duro quizás, completamente desahuciada del mundo que había conocido tiempo atrás aunque estuviera en el mismo sitio. 

Pienso, al terminar este relato, en vosotros, lectores, pero también en mi. Desde luego, no puedo decir que historia alguna merezca tal final, solo puedo añadir que tengo la frágil esperanza de que todo aquel daño no era mío, que no lo supe ver y por eso caí en ese abismo. Hoy, al escribirlo, he vuelto a maldecir tan triste final pero lo he dejado atrás, justo a un lado, más allá de la línea en la que el cielo se junta con el suelo, que rima, donde siempre, de ahora en adelante, me pueda volver a encontrar.
 

viernes, 20 de noviembre de 2009

SIBERIA ERES TÚ



Gato ha estado jugando en el estudio y ha esparcido la arena roja que trajimos del desierto en una botellita de plástico de agua mineral, ¿lo recuerdas? Las finísimas huellas de las finísimas uñas que la recorrieron un momento antes, han creado sobre la arena un paisaje de aleatoria belleza, y yo, al mirarlo, recuerdo Wadi Rum, aquella noche que pasamos allí y tú pensando en Siberia -destierro metafísico al que podríamos haber sido forzados en un principio incluso antes de llegar-. 

Dijiste: 

Wadi-Rum y nosotros aquí parecemos Siberia. Estamos bien después de todo, ¿verdad? Yo ya me he acostumbrado, le estoy cogiendo aprecio a todo esto.

Yo no tuve tiempo de acostumbrarme. Los grilletes de las cadenas que salían de cada duna que pisabas para aferrarse a ti, cada vez se parecían menos a lo que yo sabía de Siberia, esa patria que no perdías oportunidad en volverme a describir y que, según tú, había sido forjada con la escarcha de las heladas en otros amaneceres más fríos. En tus ojos, la vida volvía a cubrirse de un manto rojo y todo volvía para permanecer sólo en el gris de tu mirada.

El Gato jugaba y tú dormías. Nada resultó parecerse a Siberia.

Fui hasta el armario, busqué entre las cajitas que guardaba llenas de pequeños recuerdos, reconfortantes aunque inservibles. Después de mucho mirar, encontré una moneda italiana con el dibujo de L.d.V. circunscrito en ella. Sentí que el tiempo se me venía encima y todo el cuarto se llenó de un dulce aroma amargo que no podría decir con qué se correspondía en la realidad. Pero desde hace un tiempo, siempre que pienso en Italia y pienso en Venecia, todo lo que significaron esos días se tiñe del mismo aroma. 

El eco de una carcajada tuya en mi interior interrumpe los recuerdos y así, envuelta en su propio sonido, no consigue volver a abrir nada. En ese mismo instante, la que sí se abre es la puerta y tú entras, trayendo contigo el olor de la calle, me acerco a ti. Te voy desabrochando uno a uno los botones de tu grueso abrigo de pana y es imposible que sepas lo que estoy pensando. 

Más allá de la búsqueda de cualquier argumento racional, un velo invisible se cierne sobre la sombra de tus pasos y yo sí que se lo que estoy pensando. Caminas por el pasillo hacia la habitación y te sientas en la cama para quitarte los zapatos, igual de esclavo que cualquier otro esclavo de sus zapatos desabrochas los cordones. Primero uno, luego el otro. Puede que después de todo no fallaras tanto el nombre. 

Se nos ha hecho un poco tarde para salir, levantas la cabeza y me miras. Todos tus secretos recovecos dejan que me vaya mientras te vacías los bolsillos y dejas todo lo que llevabas dentro sobre la mesa. Entonces, te das cuenta de que Gato ha esparcido la arena de Wadi-Rum. 

- Gato ha estado jugando con la arena del desierto -, comentas. 

No te respondo porque estoy pensado en Siberia.


lunes, 16 de noviembre de 2009

TIERRA MÍTICA


"Entre las hojas veo un río" (Mir, Okina 2009)

No podréis escapar, somos menos pero vamos armados hasta los dientes por todo aquello que nos esconde y nos nombra, aquello que vosotros no podéis tener en vuestro saber.

Nuestras lanzas, vuestros escudos; vuestros escudos forjaron las herraduras de nuestros caballos.

Llevamos mucho tiempo esperando este momento, tanto como hacéis llamar Eternidad.

Estuvimos junto a los faraones del Antiguo Egipto, junto a Caín y Abel; la Antigua Grecia abrió las puertas de su Oráculo y nos instalamos allí por algún tiempo para ser aquello que no podíais nombrar y aquello que no sabíais todavía ser.

Vuestros párpados comenzaron a cerrarse entonces hasta formar parte de vuestro inefable sueño.

Fue el principio de un largo Olvido el olvido del nombre con el que os llamaban: "hombres", un penúltimo suspiro y de la mano de éste, llegó el olvido del nombre de vuestras mujeres y del nombre de vuestros hijos. Después dejaron de tener nombre los ríos y los bosques; el agua de vuestros océanos se hizo mar de nuestros mares, afluente de nuestros ríos. Pueblos y ciudades enteras terminaron por extinguirse en la noche de nuestro tiempo que fue luna de otra, vuestra, oscuridad.

Creísteis que os habíais vuelto ciegos.

En el hondo fondo de vuestro pensamiento, comenzasteis a hablar con vosotros mismos hasta hallar: algo hecho para ser nombrado con los ojos de vuestro corazón.

Así fue como aprendisteis a recitar el nombre de nuestros hijos, pero no pudo ser ... Habiendo como habíais olvidado tantos otros que fueron vuestros nombres en otro tiempo.

La Luna, que aún velaba por vosotros, empezaba a inquietarse, y una lágrima bajó del cielo de su rostro para ser luz de vuestros ojos cerrados en vuestro pequeño eterno sueño.

El pelo se os hizo maraña y de la maraña voló un Dulce Pájaro; recobrasteis la voz, dijisteis: Ave Fénix; y con breve aliento dotasteis de viento sus alas, dibujasteis con trazos cortos las plumas de sus alas de un azul tan intenso.

El bello pájaro emitió un graznido y voló, voló tan lejos y tan alto que alcanzó las estrellas y llegó hasta constelaciones que aún no habían sido encontradas siguiendo el curso de la Vía Láctea.

Cansado de volar, regresó a la Tierra, y supo que era suya y supo que él también le pertenecía a ella.

Esos ojos con los que había visto las estrellas en lo alto, reconocieron la voz que diera el primer aliento a sus alas y acercándose hasta el lugar de donde provenía con firmes y elásticas patas, le mostró al hombre la estela aérea de su camino.

El hombre supo que eran sus propias huellas inefables, las huellas inefables de su propio olvido.

sábado, 14 de noviembre de 2009

AGUA EN LA LUNA, EL DETERMINANTE INDEFINIDO



Puedo hablar de ella porque siempre que yo la he visto era así de pequeña, aunque eso no quiere decir que no sea grande. No puedo asegurar lo mismo de su olor, ni de su tacto, ni de su voz, ni de su sabor ... ¿Por qué? ¿Es que no huele a nada? ¿Es muda e insípida? ¿O soy yo la sorda manca sin lengua? Si tú has estado con ella podrás decirme qué es lo que pasa; pues cuando yo solía estar en su compañía en este sitio era suave como las alas de la mariposa, y me supo dulce y hablaba de mar en calma, de hojas quietas y visión extasiada. Sin embargo, un año después en aquel mismo sitio que es éste, el balcón de mi casa, se ha secado y es inolora como el agua del grifo y no como la estancada que aunque huele peor, por lo menos huele a algo, y tampoco sé a qué sabe porque no me apetece probarla, y no sé cómo se siente su superficie porque no llego a tocarla. Pero si que oigo las voces, no sé si es ella que a lo lejos me llama o si es mi cabeza que me engaña por los ojos que me dicen que ahora me molesta -¡quítate de ahí!- porque en ninguna oscuridad infinita de mí se aparta, y hoy ya no es misteriosa sino otra rutina más del paisaje que parece un sembrado artificial de semillas de ladrillo y alquitrán.

Así que muevo mi mano y ya no la veo, la he tapado con un solo dedo; entonces, ya tengo argumento para quien me diga que esto es un cuento, que en realidad tiene una superficie de Phi millones de metros al cuadrado, y un volumen de Phi millones de balones, porque por más que me gire, camine o me tumbe de lado, boca arriba o boca abajo, o haga el pino o más bien el tonto, siempre sigue igual de plana. Y yo lo que quiero saber es qué habrá detrás de ella que tan bien siempre guarda: ¿Es el relleno de un agujero que conduce a la nada? ¿O la nada es donde estamos nosotros ahora y lo que da sentido a toda nuestra búsqueda está detrás de su camino luminoso? ¿O simplemente es un trozo de papel del color de la pared de mi habitación que alguien pegó ahí para divertirse con nuestras supuestas suposiciones?

Sea lo que sea y lo llamen como lo llamen, de ahí no se moverá nunca esa imagen etérea, y creo que siempre nos separará la misma distancia por más que me quede aquí o me vaya a Parla y por más que me empeñe en tocarla con un dedo o, sintiendo su lejanía, en observarla. Y como yo no he nacido para ser astronauta, ¿para qué quiero pisarla? ¿para conquistar lo inconquistable? No me quiero indigestar de vacío, eso no explicaría nada de lo que siento cuando la miro, ni por qué los lobos la aúllan y los locos se vuelven más locos cuando se muestra completa, y tampoco nos revelaría el porqué de su existencia. Entonces, ¿para que olvidar su magia?

*Quiero volver ... Lo escribí en el 98 ... Todo me parecía ajeno y me lo vuelve a parecer, me he acercado un poco más a casi todo lo que ha llamado mi atención, pero no he conseguido saber mucho más. Solo dolerme y doler contra las paredes y, quizás, agradecer al Inventor de Soledades que me volviera a hacer una visita ayer para recorrer juntos otra vez todos esos Mares.

¿Qué más da?- dirá él. Mañana se nos olvida.
Puede que sí, pero mira, no es malo que cada uno se entere de lo que puede ...
Un saludo!

martes, 10 de noviembre de 2009

REPETIMOS


"Propuestas para no hacer" Ediciones Clismón

Mapa De Los Sueños III



Son los aviones y sus estelas
lo que vuelvo a ver
cuando levanto la vista hacia el cielo.

Si más allá, solo se puede decir...
Si más allá, solo el delirio ...
En la brújula se encuentran señalados
LOS PUNTOS CARDINALES.
Si no se ha desimantado
también sus agujas señalan el Norte.

ANTICUARIO ANTI-ACUARIO
Dijiste:
cada centímetro de duda
hoy voy a desinfectar.

CHITTY-CHITTY
BANG-BANG


Estabamos hablando del viaje a Las Maldivas cuando un soplo de aire fresco entró en la habitación yendo a chocar contra el jarrón de porcelana que está en la entrada y ahora está en el suelo hecho pedazos.

Por un momento la conversación quedó suspendida y tu pensamiento se resolvió más allá de las virutas esparcidas por el suelo. Me vino a la cabeza una película muy mala, algunas brevedades como el escote de un vestido y unas uñas de porcelana.

El jarrón sigue en el suelo donde se ha caido y sus trozos, por descuido, vienen a reconducir el hilo de la conversación.

COINCIDENCIAS IMPOSIBLES

1. Reminiscencia:
Puede que no sea una coincidencia que nos hayamos encontrado, ni tampoco que estemos hablando y que aquello de lo que no me hablas lo sea menos. Que las metáforas vienen a expresar.

Yo no se japonés ni tampoco se entender. Se me habrá olvidado a qué venía cuando dejé pasar un autobus (hoy, el segundo).

Alguien ha escrito algo. Alguien habla de algo. Que yo no se leer.

jueves, 29 de octubre de 2009

Mapa de los Sueños II


Sin Título, Txema

Llegaron en un coche gris. Peinaron la zona en busca de alguna prueba. La pista de unas colillas en el suelo les condujo hasta la entrada de un pasadizo subterráneo que terminaba en una habitación.

Estaban allí, dormían. Hubo que despertarlos pues no reaccionaban con nuestra presencia, llevaban mucho tiempo en la misma posición y no querían salir. Días atrás habían centrado todos sus esfuerzos en la incierta esperanza de conseguir huir, sabíamos que lo habían intentado hasta que lo único que pudieron hacer fue seguir descendiendo por la gruta.

Había hojas de periódicos viejos esparcidas por toda la estancia.

- Sigan la fecha amarilla, por favor ...-. La lluvia precedía sus pasos hacia el exterior y, pronto, el sonido de los coches, el aire nocturno, el paisaje todo rodeado por una niebla insoportable que oculta cualquier posibilidad de comprensión. No conseguían recordar dónde estaban, cómo habían llegado a esa ciudad ni porqué estaban allí.

La vida que transcurría ante sus ojos marchaba en sentido opuesto, como las imágenes de una película rebobinando en busca de la memoria conocida, un principio. Cuando llegan a ese punto el obturador se abre, la luz que penetra es cegadora y quema el negativo, la fotografía se vela.


Sin Título, Txema

Unos pasos se acercan, eres tú. Estás despierto, pero tienes las manos llenas de sangre, dices que ha sido el coyote, que temblaba y temblaba y reía, que todo lo que ha pasado ha sido un sueño, que yo lo soñaba antes de que llegaras a la habitación donde duermo y abrieras la puerta.

- Ahora todo descansa allí afuera-. Señalas por la ventana hacia la calle, se ve la catedral, pero noto que todo es distinto. Algo ha debido cambiar mientras te esperaba, tú ya no eres el mismo. Miro lo que hay detrás de ti pero solo consigo distinguir una negrura espesa, no hay nada más.

-¿Qué haces ahí parada? ¿Es que no vas a cruzar?-. Acompaña su increpante pregunta con unos ojos fijos que intentan sacarme del estado de sopor en el que me encuentro, pero no debe de preocuparle demasiado, se marcha dejando una nube de polvo tras de sí .

Entonces me doy cuenta de que estoy en mitad de la carretera, me pesan los párpados. Distingo las aspas gigantes de unos molinos de energía eólica y un cielo rosa y azul que lo engulle todo -esa hora mágica en la que se paran los relojes, cuando la ficción se desempolva el tiempo de encima y la vida queda suspendida entre el principio de la noche y el final de la luz del día -. Acerco la mano hasta la frente, un pequeño abultamiento surge en su zona izquierda, he debido de golpearme. Salgo del asfalto y me siento a descansar. Sigo en el mismo sitio durante un buen rato, tengo la mente en blanco.

lunes, 26 de octubre de 2009

sábado, 24 de octubre de 2009

Mapa De Los Sueños I


"La parte de atrás" (Mir, Vitoria-Gasteiz)

Tienen ojos en la punta de los dedos
como sangre que fluye
bajo la acera por la que caminas
hacia la puerta de tu casa
la puerta de un convento
las puertas, todas
se abren
y saben que aunque finjamos
o hablemos
escuchamos cada copo de nieve
tendido en la acera
donde los niños juegan
a olvidar
el mundo brota
en cada una de nuestras espinas.

Los chicos se fueron nadando
acompañados por un enorme elefante-sonriente-de pánico
su mascota,
para acabar de cuclillas
en la escalinata de una piscina
atestada de gente perversa y tumbada
toallas,
atriles para músicos estériles
de viva vida
¿y qué más?
Tú quizás.

Serpentean entre cicatrices
que parecen caminos arados por bueyes
como manadas, oleadas
se que puedes matarlos
atarlos al cabestrillo de tu cama
bailar alrededor suyo
- ¡Indios!
Somos indios,
olvidados
como indios ficticios
de una leyenda perdida
entre los restos
de una rutina.

Mapa De Los Sueños (Intro)


PERIÓDICO


"La diferencia" (Mir, Av. Gasteiz)

Tienes la palma de la mano abierta
como juncos
como hiedra
escalan
los huesos que forman tus huesos
-falanges-
hasta el mismo centro donde el envés se hace oquedad
cierta risa nerviosa
que toma un lápiz
para hablar
para rehuir cierta (poca) gracia
que tiene un chico sentado a tu lado,
coge el móvil
saluda a la audiencia
quizás no te has dado cuenta, le aprecias
como aprecias a un pequeño hermano
que balbucea como lodo apilado
en la chimenea
y quieres hacer la gracia
pero sabes
que te da
bastante pena
no importa
aquí estamos robando rosas
entre peldaños
y surcos de agua en la arena...

Cuando una hoja seca cae en tu mano
vuelve a aparecer

la playa, el sol, la tierra

donde tus pasos me buscan
como al agua salada
sabes que tengo una carta
y sabes que me da igual
a ti te lo perdono todo
porque te quiero, te veo

(no te pongas tan serio leyendo el periódico
que me da tanta pena...)

viernes, 23 de octubre de 2009

NUNCA ES SUFICIENTE, SIEMPRE ES DEMASIADO


"Caracolas, conchas y otros esqueletos marinos derramándose en el espacio" (Mir, Tirso de Molina 2009)

Siento que mi alegría no sea completa, pues me duele
que los pájaros se vuelvan tranvías
las rosas lloren pétalos rojos
las tejas solo miren el cielo, pobrecitas...
Los aviones pasen rozando el suelo con el aire
las gaviotas vuelan sobre la cresta de otras olas
las sonrisas que devuelven tu sonrisa, son otras
Mejor que sentirme triste
dejar que las gaviotas se posen sobre el techo del tranvía
los pájaros alcen el vuelo a la par que ese avión
las olas se arrojen hasta la orilla
el cielo peine la cresta de tu sonrisa...
Y crezcan también allí donde arrojamos flores
o tejas.

domingo, 18 de octubre de 2009


"Cuando todavía era Tereshkova: El Principito" (Mir, Av. Gasteiz)

miércoles, 14 de octubre de 2009

33 ESPACIOS QUE HABITAMOS

A saber quién
con fríos pasitos
se acercó por la noche hasta nuestra cama.
Puede que fuera él
-puede que fuera él-.
Hace días que no lo veo, meses
que no se deja ver.
Intuyo su olor a gasolina
su sabor a exótica bebida
su sonrisa fresca, como él.
Siempre que me doy la vuelta
vuelve a aparecer:
sonriendo como un cretino
maldiciendo en irlandés -con acento de peregrino,
la mirada fija en el crucifijo de la pared.
Cierro los ojos y ya se ha ido
ya se ha ido
YA SE HA IDO.

Vivo entre cuatro paredes,
estoy tranquilo. Alquilo habitaciones en pisos dormidos. Cojo
trenes
subo
escaleras
bajo
peldaños
y llego 
al andén.
Siempre me paro en el mismo lugar
antes
de volver
a tejer trenes, rodar escaleras, ESQUIVAR los peldaños
y llegar 
al andén.

Nunca he vivido en una habitación triangular
Ha de ser un LUGAR especial 
Siempre que el resto de la casa sepa ADAPTARSE a él

Cuatro veces salí a llamarte a la ventana
PERO cuando parecía que ya finalmente nunca llegaría
mi voz retumbaba convirtiéndose en eco de mis PALABRAS.

jueves, 8 de octubre de 2009

NUBES QUE SE MUEVEN





Everything is changing so quickly that it' s hard to say: I am the same person, you are the same one ...
Solo la expresión fugitiva que escapa de tu gesto alcanzará.

miércoles, 7 de octubre de 2009

ANOTHER NIGHT IN


"Another night in" (Mir, Av. Gasteiz)

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y que una compañía no significa amar, y uno empieza a aprender… Que los abrazos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes…y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que una planta su propio jardín y decora su propia alma.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, y uno aprende y aprende…y así cada día. Con el tiempo te das cuenta de que si estás con una persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo aprendes que amar a alguien y que alguien te ame a ti es un milagro.
Con el tiempo aprendes que las imágenes que has visto siguen hiriéndote durante mucho tiempo. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar…lleva su tiempo.
Con el tiempo comprendes que si has herido a alguien duramente, es muy probable que su amor jamás sea igual. Con el tiempo te das cuenta de que aún siendo feliz con tu pareja, lloras por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estaba viviendo contigo. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoras a los que se marcharon. Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que anhelas ese abrazo…,pues ante una tumba ya no tiene sentido. Pero. Desgraciadamente, sólo con el tiempo…”
J.L. Borges

jueves, 1 de octubre de 2009

NO TE LO MERECES

¿Sabes? Todas las tardes cuando empieza a anochecer hay una ciudad en las nubes. Creo que esta ciudad en miniatura que vemos desde aquí debe estar cerca de Pekín. Han cultivado Pawlonias durante miles de años. La Pawlonia de tormenta es un árbol que crece sobre el viento, ya sabes que esparcimos sus semillas allí y que casi a la vez llegó aquel perro que se sentó también allí. Luego los comandantes del Ejército rojo cavaron trincheras que separaron tu pueblo del mío y antes de que nos diéramos cuenta, no queda nadie, todos se habían ido, emigraron a las tierras altas donde crece la parra y recolectan la uva para hacer ese delicioso vino.  

Puede que la bruma, puede que tal vez el sol ...  Pero Nibruma Nisol esconde este paraíso celeste que nosotros podemos ver, de verdad, desde esta orilla (escotilla, quiero decir). Justo antes, poco antes casi, al mismo tiempo que volvía a pasar la misma pequeña y hueca-deshilvanada nube etérea, dijiste ¡un avestruz! Creo que no lo viste bien, mi amor, te habías quitado las gafas, ¿recuerdas? Y no lo viste bien, mi amor, aquello era un diplodocus comiendo hojitas de Árbol de Lluvia. Y un poquito más allá, el cielo naranja sobre las playas del Himalaya.


sábado, 26 de septiembre de 2009

LA MONTAÑA MÁGICA



Eran tres hombres. Miré el reloj cuando se abrió la puerta: eran las seis. La niebla cubría el exterior del edificio y no pude ver sus caras hasta que estuvieron dentro. Cruzaron entre ellos unas palabras, hicieron un montón con la leña y encendieron el fuego.

Poco antes de que llegaran pensaba que sería la única en el refugio aquella noche... Uno de ellos abrió su macuto y sacó una botella de alcohol. Vació parte del contenido en un recipiente, añadió un poco de canela y lo puso a calentar en la chimenea. Luego se hizo el silencio, escuchaba el crepitar de la madera y el zumbido del viento que agitaba las contraventanas.

Desde que llegaran los tres, empecé a sentirme más tranquila, la inesperada certeza de su compañía pasó rozando el límite de mi pensamiento que se fue volviendo más y más suave hasta que comencé a percibir una cálida sensación de soledad compartida que lo envolvía todo. Por un momento, reparé en lo fugaz que es la vida: no añoraba nada más.

Quise añadir unas palabras pero solo salió un "buenas noches" tímido. Hacía tanto que no compartía nada con desconocidos que sería suficiente por esta vez. Y así, sentada junto a ellos un poco antes de irme a dormir, me sentí feliz, en el refugio de la montaña. Fuera empezaba a nevar.

domingo, 20 de septiembre de 2009

QUE ES UN SOPLO LA VIDA


SILENCIO

Escucho el silencio, me gusta hacerlo. Paseo sus bosques, me pierdo en el verdor del musgo que crece sobre las piedras, recorro la vereda de sus afluentes con la mirada puesta en el río. Después de todo, parece que esto, que se llena y se llena aunque a veces haya estado vacío, es el silencio.


"Lisbon Chillout Tour" (Mir, No Lisboa 2008)

PALABRAS

¿No os ha pasado alguna vez? Querer nombrarlo, sentir que cada letra, cada signo, completa sólo una ínfima parte de una espiral que tiende al infinito.


"La espiral" (Mir, Tanger 2009)

PACIENCIA

Es difícil poder decir que uno sabe lo que es la paciencia. Sólo algunos, después de un largo retiro espiritual, parecen tenerla.
La tranquilidad, hacernos visibles-tirarles piedras después de todo, es, si no, lo que queda.


"Vecinos: El Tiempo Pasa" (Mir, El Berrueco 2008)

GRITAR

De alegría. Porque si gritamos de dolor, parece que grita la tierra entera. Y cómo saber si es verdad o no que estamos en lo cierto.
¡Gritad! Después de todo, nunca lo sabremos a ciencia cierta.


"Café A Brasileira: Pessoa" (Mir, No Lisboa 2008)

MÚSICA

¿Qué es para ti la música? Preguntó el cantautor al saxofonista.


"Músico en el Retiro" (Mir, Fotografía Digital UPA 2008)

DEMASIADA FELICIDAD

Camarón De La Isla - La Leyenda Del Tiempo






jueves, 17 de septiembre de 2009

TEORÍA EQUIVOCADA

Un filósofo que no podía caminar porque se pisaba su barba, se cortó los pies. 
(El tesoro de la sombra, Jodorowsky)

COSAS BONITAS


Tengo la extraña manía de hablar demasiado de la tristeza, pero tengo que decir que soy bastante feliz, quizás sea mi estrella tan lejana que siempre está presente. Puede que ya no necesite llorar más, puede que sólo lo haga cuando tenga motivos suficientes y aún así prefiera reír mucho más. Puede que crea que se me va a quedar helada cada ropa, cada abrigo, o puede que no sea yo, que seas tú, pero aún así te miro y me gusta lo que veo, siempre me pasa igual: soy incapaz de guardar rencor a nadie, no tengo ganas ni fuerzas, no tengo ni siquiera que intentar perdonar porque no me importan tus razones, prefiero verte bailar.

"It' s so easy to laught  
It' s so easy to hate 
It takes strenght to be gentle and kind"

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LO QUE NO ESTÁ ESCRITO


"Guante misterioso tirado en el suelo" (Mir, Pza. de Guardia de Corps Feb. 2009)

Puedo escuchar su respiración, el aliento breve del tranvía recién levantado, corta el frío que se extiende sobre toda la ciudad dormida, dotándola de un aspecto lívido.
A esta hora tú todavía duermes, y cada gesto tuyo parece una llamada, una invitación sin remitente; podría quedarme en ti. Pronto, afuera, todo será un escaparate de gente correcta, aburrida gente que parece haber olvidado el sonido del viento; toda ella rodeada de montañas. Hasta la cumbre más elevada parece querer decorar la ciudad, como si los mismos que la habitamos le hubiéramos vendido nuestra alma.


viernes, 4 de septiembre de 2009

QUÉ MÁS DA


"En el Camino" (Mir, Burgos/Vitoria-Gasteiz)


Llegamos por fin. Los días pasan con sigilo bajo la ventana y tú te asomas a mirar el paisaje y a la gente, cuando vas por la calle parece que buscas sus ojos como quien se busca a si mismo. Para dejar pasar la mañana sin mi antes de que te puedas dar cuenta, ya he vuelto a casa, y no has hecho nada de lo que tenías que hacer por ti. Suena mejor si le pones música, así que me pongo a silbar después de no intentar encontrar tu mirada que escala las paredes por no querer alcanzar. Y crees que no necesito nada, exiges el papel principal, que solo faltaba otro día, para poder perdonar.

Pero es el orgullo el que no deja salir nada, es tan duro esperar... Que te sientas de nuevo mirando al techo, enciendes un cigarrillo y si alguien no dice nada consumirás las horas, dices que tranquilas, pero cuando preguntas: y tú qué tal, tienes la mirada seca y la boca torcida.

Así que me marcharé, para poder regresar cuando hayas podido entender que no hay nada que esperar. Tú no das más, no das más, que nadie venga a salvar lo que no está perdido, que ya se ha ido, ya se ha ido. Y a mi me da igual, no te lo puedo explicar.

martes, 28 de julio de 2009

SHAKUDE, EL ABANICO



Unos pasos se acercaron hasta el asiento contiguo al tiempo que un abanico salía de un bolso negro. Joder... qué calor hace aquí, dijo de repente el abanico sin dejar de parpadear. Llevo un día de perros, uy... Pero mira que pelos lleva esa. ¿¿¿Cómo??? Alcancé a replicar. Siguió otras cinco paradas más con la misma cantinela hasta que a la sexta me alejé todo lo que pude del vendaval y ya sentada a salvo, lejos de su influencia maligna, pude distinguir que llevaba puesto una señora que a su vez llevaba puesto un traje beige que combinaba muy bien con unos zapatos también de color beige hechos de esparto y de tela. Me dio pena el señor que en ese momento se sentaba a su lado, pues pensé que se le quedaría el brazo helado como le había ocurrido al mío cinco minutos antes. Pero el abanico se resistía a apaciguar su furia, se agitaba con la fuerza de un volcán, y a la vez que parecía ser guiado por la estudiada destreza de un espadachín, describía la trayectoria semicircular de un péndulo. Parece un pirulí que te vi, determinó una gorra verde que iba subida en la cabeza de un niño.

Poco a poco los pies de la señora empezaron a elevarse del suelo. Al principio, la distancia era casi imperceptible, primero fueron las piernas después la cintura y finalmente el resto del cuerpo era arrastrado por Shakude, pues así se llamaba el dichoso abanico que sacó a la mujer por la ventana del vagón para llevársela con él a lo alto del cielo. Desde allí, colgada del azul celeste como un globo a la inversa, nos dijo adiós con una mano mientras seguía alejándose con la otra a golpe de abanico. 

Las puertas del metro se abrieron en Plaza Castilla y mis sandalias salieron de allí como la mascletá. Yo detrás.

viernes, 24 de julio de 2009

VIEJA ARAÑA DE TELA



Soy una vieja araña de tela
tejo sueños con un finísimo hilo de seda.
Cada noche, como siempre enhebro
la madeja de la luna en mi rueca
-crick, crack, crick, crack-
así vertebro el tejido de aluminio
que siembra después el firmamento de estrellas.

(Mir, Buhardilla Tirso de Molina 2009)

miércoles, 22 de julio de 2009

SIEMPRE QUIERO LO QUE NO TENGO


"Otoño: Lago del Retiro" (Mir, la UPA 2008)

A veces, solamente algunas veces, me encuentro con que he vuelto a cometer los mismos errores. Entonces pienso: ¿dónde coño estaba mirando esta vez?
Otras veces, solamente algunas otras, redescubro indicios ficticios entre lo que creía de verdad. Entonces, intento buscar el reloj de pulsera que nunca llevo, o reclamar no se en dónde el tiempo que no queda... Cierto tipo de pensamiento decadente que pueda remover algún tipo de rivalidad.

Así, cada día que pasa me descubro más ciego, más carente, un poco más cansado. Sólo a veces, esas mismas otras veces, me sucede lo demás: me atropellan los tranvías, que no pasan; me asaltan las dudas, que no tengo... Me subo entonces al tejado y observo desde allá arriba la ciudad dormida, y todo vuelve a desaparecer, así seguido, una y otra vez. Pero, ¿qué otra cosa puedo añorar? Si ya no dudo, si ya no cojo tranvías, si ya no.
Me miro en el espejo con cierta desgana y no me gusta lo que veo, sólo tengo esto y quizás una pregunta, que de tanto repetirla ya no puede hacerme mal. Quizás me viniera a la memoria el nombre de algún sitio o de alguna persona; pero si lo pienso de verdad, nunca encuentro nada, nunca entiendo nada, de verdad.

LOS PLANETAS - DEVUELVEME LA PASTA






viernes, 17 de julio de 2009

LOS CINES BABEL


(Mir, "El Molino" 2008)

"Los científicos de la Tierra buscan pistas como detectives del pasado y diagnostican dolencias como médicos del futuro. Armados con herramientas de alta tecnología, pero sobre todo con la altísima tecnología de un cerebro superdesarrollado por la evolución -el famoso sentido común-, han logrado increíbles reconstrucciones de hechos que literalmente se pierden en la noche de los tiempos -cuando el sol apenas alumbraba-; y se atreven, aún admitiendo sus limitaciones, a predecir el futuro del planeta."
Francisco Anguita

Pasó el tiempo y seguí sin tener noticias tuyas. Pensé que quizás te habrías quedado atrapado en aquellas montañas entre los confines inescrutables de la Tierra. Incluso llegué a creer que había sido yo quien de tanto nadar entre algas viscosas había terminado por conseguir llegar a Marte, una hazaña poco heroica.
Un día sin más, recibí una llamada: en la puerta de los Multicines a las 8. Dudé por un momento si serías realmente tú, en el fondo sabía que era imposible, por mucho que hubieras cambiado habría reconocido tu voz al instante, ¿quién era entonces? La posibilidad de un encuentro fortuito con un extraño paralizó cada músculo de mi cuerpo y pretendí olvidar la llamada. Al cabo de un rato seguía sentada junto al teléfono sin recuperar el valor, sin embargo, llevaba tanto tiempo esperando una explicación que poco a poco sentí la curiosidad crecer en cada gota de sudor que me resbalaba por la frente. Cogí el bolso y salí de casa.
Crucé la Plaza de Zaragoza y llegué hasta los cines Babel, faltaban unos minutos para las 8. Un señor de ojos claros se acercó hasta a mi: llevo días intentando localizarte, ¿por qué no cogías el teléfono? No tenía la menor idea de quién era aquel hombre, pero por algún motivo que desconozco, no sentí desconfianza hacia él. La gente hacía rato que pasaba de largo a nuestro lado, como gente chiquita, como era todo en aquel sueño achatado y plano, como el final de "Buenos días, tristeza" quizá. Entramos a oscuras en la sala, el viento que agitaba la cebada de esos campos irlandeses se coló entre las butacas y las imágenes que se sucedían en la pantalla dieron paso a otras de desgastado color. En éstas, la voz de un chico joven se reía: We should be friends, because there´s no hope, there's no end. Aquel desconocido que se sentaba a mi lado me cogió de la mano, no se cómo llegamos hasta un camino de tierra que se extendía junto un río que no alcanzaba a ver tras la espesura de juncos y altas tiras de hierba. A nuestras espaldas, el destello de las luces de la ciudad emitía un sonido incomprensible a nuestros oidos.

Leonard Cohen - The Future






domingo, 21 de junio de 2009

INTRUSOS


Se cuelan por los conductos de ventilación los intrusos 
el teléfono que no suena 
recorren cuando bajas, la tienda habitual 
más intrusos sentados en el autobús.

Esta mañana amanecí empapado en sudor 
en mis sueños alguien quería mi descanso 
"debiera comprobar que todo sigue en su sitio
a veces olvidan cerrar", se ha marchado.

Sales a la calle sin otra pretensión 
deambulas con la mirada perdida 
crees reconocerlo 
das media vuelta

al ruido de pasos los reflejos se alejan 
fugaces como cualquier automóvil 
y gracias que el sol todavía proyectaba tu sombra,
último y solitario intruso.

"SE VENDE ORO"


Hoy sigo sin quererlo pero voy a hablar de ti 
porque te vi 
ibas caminando un poco como siempre  
más allá de aquella línea fronteriza 
cruzaste la calle 
        como quien cruza 
todos esos chalecos fosforescentes 
no aptos para llevarlos puestos cuando son carteles

llegaste a una casa y subiste las escaleras  
después pagaste a la fulana que habías comprado 
con el sudor aún entre las axilas 
su piel era morena y tú olías como el plástico 
        cuando se quema  
sonó el timbre  
era tu señora 

por qué será que el dolor no  
no llamó a tu puerta 
los tacones de aguja alcanzaron a compensarlo 
con un ruido sordo en la pared contigua
un tullido agitaba un vaso roto lleno de monedas 
        lo sujetaba con los dientes 
en la calle Preciados.

sábado, 6 de junio de 2009

"NO LO PUEDO EVITAR"


Fotograma de Lebensader, Ángela Steffen

Ayer estuve viendo los cortos del festival de cine alemán... Me pareció ver algo común en la mayor parte de estos, además de la calidad, que si bien podría trasladarse a cualquier sociedad humana, estaba en esta selección. Quizás se expresaba con más crudeza y radicalidad en la estética y por eso no pudo pasar desapercibido o quizás nació de esa necesidad de "perfección", al parecer tan alemana. Bueno, la respuesta no la se.

Sólo uno de los directores estaba allí. El cortometraje tenía este título: BETWEEN. Me resultó uno de los más incómodos o inquietantes, como se quiera llamarlo. Quise preguntarle: ¿muy poca ambigüedad, no? Creí entenderlo... a mi manera, pues no creo que él tuviera otra intención más allá de expresar, como dijo, unas imágenes poéticas que tenía en su cabeza... Aún así, si nos adentramos demasiado, si buscamos demasiado, corremos el peligro de encontrarnos con imágenes como las que mostraba este cortometraje y que rozaban la animalidad en el más amplio sentido del término, la animalidad de la locura, quizás.
Si nos alejamos demasiado nos encontramos con que en su reverso sucede algo parecido, la amabilidad de la apariencia queda congelada e incluso la playa más idílica puede convertirse en algo más estremecedor que la muerte misma cuando viaja en ambulancias. Y ¿por qué? ¿Por qué sucede esto? Pues no lo se pero dentro del equipo de limpieza nuclear que rebuscaba a conciencia en la habitación del niño, me pareció que no había nada, todo piel artificial. Tampoco había nadie al lado del niño que jugaba en la arena de la playa, sólo cierta clase de pájaros sobrevolaban la escena; pájaros en tantas otras escenas, imágenes que congelaban la posibilidad de libertad humana en su búsqueda despiadada; pero cuidado, porque las bolsas de basura contenían algo hecho a su medida.

Sí, casi todos los cortometrajes recalaban tanto en la presencia de un público que conmovían al más leve movimiento en la butaca y provocaban una respuesta que poco después volvía a desaparecer, como lo hacía la cabeza de ese Kafka homenajeado a cada golpe de tecla... Una maquinaria contra la que escribía y de la que se servía para escribir y de la que finalmente salió convertido en artefacto de maquinaria. Conservaba la cabeza... y el tiempo retrocedió entonces para volver a encontrarnos con ese Kafka recompuesto que incesantemente presionaba las teclas.

miércoles, 20 de mayo de 2009

ESTORNUDOS AL VAPOR

"...el rey templo,
Apolo el avieso,
capta la visión
a través del más directo
de los confidentes, la mirada
que conoce todas las cosas.
Las mentiras no las aprehende,
ni dios ni hombre le engaña
con obras ni con designios."

Y aquello que en otro tiempo fuera vida sucumbió a los designios de la Era divina.

Todo empezó estando una tarde sentada viendo la televisión, retransmitían en directo cómo una mole, de diámetro impreciso y metro ochenta de alto, se instalaba en la entrada de la casa unifamiliar de los Steven & Jonhson. Para ver si se movía, le dieron un trabajo que ésta desempeñaba con la precisión de un reloj suizo y la eficacia de una escabadora, que desafortunadamente aunque de forma previsible, comenzó a destruir todo lo que encontraba a su paso.
(Véase unas cuantas líneas más abajo el extraño caso de una ensaladera y los guardias civiles que van por la carretera -Manual de instrucciones para usuarios)

¡No en vano su inteligencia se había convertido en una opaca y negra superficie del todo ciega!

- Ni las nubes ni los prados, todo limpio y desinfectado- alcanzó a decir antes de que los abriles se esfumaran de sus labios.

- ¡Salud! Dijeron luego los niños.

Y las luces se apagaron, pues esto es lo que pasa cuando estornuda la abuela, que todos aplauden menos ella.

Manual de Instrucciones para usuarios: Para saber que opinan una ensaladera y los guardias civiles que van por la carretera ir a la cocina y abrir la nevera.

Los Guardias Civiles: - Qué espanto, qué osadía.
Una ensaladera: no dice nada, las ensaladeras no hablan.

martes, 19 de mayo de 2009

VEINTE ROSAS

Nos engañaron con las rosas, no son rojas ni amarillas (¿lo serán las niñas?). Veinte rosas se han secado en una caja de cartón de un cuarto que yace vacío al otro lado de la ciudad, alguna madre ha reinventado otro exilio. 

Y tú prefieres no pensar, prefieres llamar cualquier otro día, demasiado tarde o demasiado pronto. Será imposible que nos veamos la próxima vez.

sábado, 16 de mayo de 2009

PARA SER FELIZ


A diferencia de Loquillo, lo que yo quiero para ser feliz es llevarme bien contigo, pero no te acuerdas de que ayer te estuvimos esperando tres horas y media hasta las 10.00. Bueno, si lo sabes, lo que pasa es que no lo puedes ver.

Me dicen que renuncie, que ya está bien me dicen. Y yo les digo "tal vez" y "quién es Juan Valdés". Se están empezando a cansar conmigo y todavía no pienso en casarme, si eso es lo que has pretendido decir. 

¿Que qué es lo que hay hoy para cenar, me preguntas? Mira debajo de la mesa lo que te he traído. Estaba perdido, así lo encontré, magullado y tembloroso. ¿Ves ese agujero que tiene en el pecho? No es sólo un juego, ni un estampado muy bien hecho. 
¿Qué? ¿Que no sabes lo que es?

jueves, 14 de mayo de 2009



Dirigía mis pasos con la parsimonia de costumbre hacia la Alcadia, habiendo aceptado ya el estupor que me producía constantemente su visión. No había otra alternativa, de lo malo era "lo mejor". Los días transcurrían bajo el sopor propio de  los infiernos redimidos y pensaba que cuanto más me acercara, menos tardaría en volver. Mis compañeros de encierro eran de lo más vario pinto, desde el mayor, enorme y desagradable inadaptado social e inmaduro emocional que rozaba lo crónico, produciendo el puro rechazo de casi todos, hasta la más sensible y alegre damisela auto destructiva que no dejaba de sorprenderme con la dicha de conservar, aparentemente, el ánimo. El mío había sufrido tanto que se conformaba con sostenerme a mi y a la esperanza que persistía de una vida alienada y tremendamente baldía. Era así como me resignaba a asistir y participar en las discusiones, sin pasión alguna, pues no estaba en mis manos "ser o no ser" lo que de hecho era.  
Algo se alejaba de mi, día tras día, mientras casi todo permanecía tan poco familiar como ajeno a la existencia de mi vida.

Llegué a la casona, las verjas estaban abiertas y crucé el patio sin mirar atrás. Unos cuantos chicos y chicas esperaban en el recibidor, sentados, fumando y charlando un poco. A las nueve y media entramos en el salón y estuvimos allí una hora más; a las diez treinta salimos fuera de nuevo, cinco minutos para descansar. Fue entonces cuando apareció Lourdes, bajaba de las oficinas y todos la saludamos efusivamente, yo sonreía. Ella detuvo pronto la jovialidad de nuestros apuros, nos dimos cuenta de que estaba muy seria y nos temimos cualquier cosa: tenía que darnos una mala noticia.  
Cuando supe lo que había pasado intenté salir de allí corriendo, pero me topé con su abrazo y entendí que no podría retroceder el camino de mi dolor, el que tú ya habías recorrido.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y son éstos, tiempos mejores. Hoy, mientras comía con un hambre voraz y escuchaba por la radio las noticias, sonó La Chica de Ayer y una voz decía que la capilla ardiente de Antonio Vega podía visitarse en la SGAE. A pesar de su maltratada salud yo le había creído fuera de peligro por más tiempo. Volví a recordarte en la forma que ya no estás, todavía no he podido hablar con tu madre en persona ni recoger el libro en el que publicaron tu cuento, también me acordé de Candela. Me hubiera gustado llamarla, pero perdí su teléfono. La recordé cantando con la guitarra las de Antonio Vega, y de fondo el sonido de otras conversaciones mezcladas, en el patio bañado por la luz del sol: los movimientos de nuestros cuerpos desesperados por la vida. Siempre le pedías la misma canción que te gustaba más cuando llegaba la parte de Jacques Cousteau, entonces las dos os reíais (Candela porque sabía que te volverías a reír una vez más). 
La mayor parte de las veces tu risa interrumpía inesperadamente cualquier conversación. Me sorprendía tu valentía para amar sin condición lo que admirabas y no entendía cómo podías estar, al mismo tiempo, tan asustada y confundida. Mala te dibujó con un interrogante, no recuerdo cómo me dibujó a mi.

Ahora me doy cuenta de que cometí otro error de cálculo al pensar que los había más felices entre nosotros, ni el más esmerado lo era. Nos sabíamos vivos pero no alcanzábamos a sentir la tibieza, sólo la herida. Yo, como tantos otros, seguí mi camino, sólo de vez en cuando los pasos de cebra se vuelven demasiado cotidianos y me descubro mirando al suelo intentando adivinar cuánto más queda por venir.
Tú y yo sabemos que no era cierta aquella frase que escribió Magnesia: "no existe la luz, sólo su sombra en la pared", decía. ¿O era Shiria?